VI Festival Músicas del Mundo

Saz, Djembé, Tabla, Dumbek, Gaita, Darbuka, Armonio y Arpa Irlandesa, son algunos de los instrumentos que se tomaron los jardines del Centro Cultural Las Condes con motivo del VI Festival Músicas del Mundo, una gran ocasión para escuchar sonidos que acumulan siglos de edad y siguen sin mostrar señales de envejecimiento.
La versión 2008 de esta singular muestra musical tuvo como anfitrión al notable músico/gestor Rodrigo Cepeda (aka Subhira) y se dividió en dos grandes ejes temáticos: Ritmos del Mundo y Tribus de Europa.
Jueves 15 de enero, Ritmos del Mundo.
El primer día anunciaba la presencia de los tres músicos más renombrados del festival: el popular Joe Vasconcellos, Subhira y la recién premiada Sol Aravena, quien el día anterior ganó la categoría “Mejor Cover” de los Independent Music Awards (con Peter Gabriel como presidente del jurado), con su interpretación del clásico Bésame Mucho.
El Festival abrió sus fuegos con la sección Afroamérica, una exposición sobre la influencia africana en la música tradicional de los pueblos americanos. Un título que suena bastante interesante considerando que Chile es un país que construyó su folcklore con instrumentos de cuerda y viento y no con tambores.
Los primeros en subir al escenario fueron Orixangó, una agrupación que partió directo a la raíz con un set de música tradicional africana que luego fue complementado por Joe Vasconcellos y una verdadera selección de percusionistas locales. Juntos revisaron algunos de los ritmos tradicionales de Latinoamérica y lograron que la mitad del público se largara a bailar al son de sus tambores, paseándose por latitudes musicales de Brasil, Colombia, Perú y Cuba con total naturalidad, aunque sin un guión establecido. Mientras los veía pensaba en lo bueno que hubiese sido aprovechar la ocasión para hacer un auténtico recorrido y darse el tiempo de ir estableciendo conexiones entre un estilo y otro según la idiosincracia y la historia de cada país. Eso no pasó, pero no importa. De todas formas fue una actuación notable.
Tras un receso de diez minutos vino la sección Medioriente a cargo de Transubhiriano. La segunda mitad de la jornada empalideció en comparación a lo que mostró Joe Vasconcellos y, lamentablemente, provocó una estampida de público que tuvo más de alguna explicación. Cualquiera que conozca el trabajo de Subhira sabrá que su talento musical está fuera de todo cuestionamiento, pero creo que esta vez las expectativas del público le jugaron en contra. En estricto rigor de Medioriente hubo poco y aunque Sol Aravena cantó tan bien como siempre, me parece que su propuesta no era lo que la gente estaba esperando. Cuando Transubhiriano tocó su última canción quedaba menos de la mitad del público y eso deja claro que algo no funcionó. Para mí, la principal causa fue el orden de los conciertos: Transubhiriano debió partir y no cerrar la primera jornada.
Viernes 16 de enero, Tribus de Europa.
Aunque el papel anunciaba primero a la banda celta Danzante y luego a los medievales In Taberna, la organización debe haber tomado nota de lo que pasó el día anterior y se dejó el concierto más tranquilo para el inicio y el más movido para el final.
El quinteto In Taberna ejecutó la muestra musical más bizarra del festival y logró algo que hoy en día parece imposible: hacer convivir en armonía a árabes y judíos. In Taberna propone un recorrido musical que evoca castillos y reinos olvidados; caracterizados con trajes coloridos de época, tocan piezas musicales cefaradíes, cristianas y árabes con bastante gracia, aunque sin demasiada precisión. De hecho, tuvieron algunas descoordinaciones notorias y protagonizaron una escena tragicómica: antes de empezar una canción árabe que incluía el Qanun (o Kanun, un instrumento parecido a la cítara que se toca con uñetas especiales), la intérprete miró desconcertada a sus compañeros y preguntó algo así como “¿alguien ha visto dónde está la uñeta?” A los pocos segundos uno de ellos atinó que se les había quedado en el camarín y, tras una incómoda pausa, pudieron retomar el concierto. Para ser justos con In Taberna hay que decir que esos percances no empañaron su presentación y que fue una de las manifestaciones musicales más originales del Festival. Además, su colección de instrumentos es impresionante.
La banda celta Danzante ejecutó una de las mejores presentaciones de música Celta que me haya tocado ver. Fue una noche inspirada que tuvo más de un punto alto (un impecable solo de gaita y emotivos pasajes de arpa irlandesa, por ejemplo) y que, además, se vió complementado con un grupo de bailarinas que a ratos se robaron el protagonismo.
El único desacierto de la organización fue la mala costumbre de tirar humo para “ambientar” el escenario. ¿Qué tiene de malo? Que la máquina sonaba bastante fuerte y más de alguna vez (y en forma notoria) desconcentró a los músicos y que además, era lanzado en los peores momentos. Fue como estar durmiendo siesta y que suene la alarma de un auto. Al final lo sortearon con humor, siguieron adelante con el show y cerraron el festival como una verdadera fiesta musical: con el público pidiendo el bis y bailando como gnomos y duendes.
bonustrack El VI Festival Músicas del Mundo fue un éxito rotundo. El público respondió, los músicos tocaron fantástico, el lugar fue el preciso, la organización estuvo a la altura, la venta de discos también debe de haber sido buena (al final quedaban muy pocos). Pero, ciertamente, una de las cosas más llamativas fue la ambientación, que estuvo a cargo del artista Rafael Hormazábal con sus lámparas orgánicas situadas tímidamente el primer día en medio de las plantas y que para el viernes ya se habían tomado el escenario, aportando gratamente con un trabajo artesanal maravilloso que vistió con colores propios un festival musical que cada año se pone mejor.
Fotos Simón y Felipe Carrasco

Los Percusionistas

Joe Vasconcellos

Transubhiriano

In Taberna

Danzante
January 19th, 2009 at 9:23 pm
Sólo puedo dar cuenta de la jornada del viernes y sí, creo que fue un tanto unánime el veredicto: Danzante superó gratamente las expectativas, cosa que In Taberna no logró… Será tal vez que uno tiene el referente de el otro grupo medieval, que más bien vendría siendo EL grupo medieval: Calenda Maia, que claramente los deja muy atrás en cuanto a puesta en escena, manejo del público… también, ciertamente, a nivel musical. Fue un show timidón, y un tanto latigudo en cuanto a la interacción con el público, cosa que Danzante revirtió completamente con su música, su alegría, y buen humor; parecía fiesta de amigos… en un parque…
PS: Bellas lamparitas, ya me quisiera una para mí!
January 20th, 2009 at 5:51 pm
Yo sólo quisiera felicitar a Simón Carrasco, a quien conozco, por la fotos tomadas… no es menor dejar en claro que tiene 6 años.