Santiago Rock

El velódromo del Estadio Nacional fue el somnoliento testigo de una maratónica jornada de siete horas de música empaquetada bajo el nombre de Santiago Rock. Un festival a medias que falló en la mayoría de las apuestas que hizo y sólo se salvó del bochorno por el comportamiento del público, que fue mezquino en cantidad aunque bastante generoso con los aplausos.
Al parecer va a haber que acostumbrarse a que los festivales que organiza Canal 13 sean tan poco espontáneos como el resto de su programación. Porque si bien es cierto que el evento fue impecable en términos de producción (escenario, pantallas, sonido), también es verdad que tuvo elementos nefastos, como el poco respeto por los horarios –el inicio de las presentaciones quedó desfasado en una hora y media- y esa enfermiza manía de incluir animadores para entretener al público. Prueba de aquello fue que mientras la gente esperaba pacientemente a que se desmontaran los instrumentos de un acto y se instalaran los del siguiente y había música por los parlantes todo estaba bien, pero bastaba que subiera el animador y empezara a hacer su rutina de kermesse barata v/s programa de TV para dueña de casa, para que la mayoría del público mostrara señales de desagrado y se largara a pifiar. Me pregunto, ¿por qué hacen eso?, ¿creen que sin un animador la gente no va a saber que hacer? El resultado queda tan claro que es inevitable pensar que hay muchas personas trabajando en producción que no entienden los eventos que organizan.
La nómina de artistas podrá parecerle bien a algunos o mal a otros, pero eso es parte del juego y no creo que sea cuestionable. Lo que sí pareció desafortunado fue la estructura del evento, ya que el orden en que los artistas se presentaron no respondió a ninguna lógica y atentó contra el éxito del Festival. No puede ser que el mejor horario de un Festival quede en manos de Gonzalo Yáñez. No tiene explicación coherente. Y no es que Yáñez no tenga los merecimientos para subir al escenario -evidentemente los tiene-, pero me parece que su horario era las seis de la tarde y en ningún caso las diez de la noche. ¿Por qué lo digo? Por varias razones. De partida, porque ya había pasado el momento de los que no sonaban bien y porque después de De Kiruza, Los Tres y Francisca Valenzuela, simplemente, no te pueden poner un tarro. ¿Han escuchado como canta Francisca Valenzuela en vivo? Años luz de diferencia con un artista que tiene más pose que propuesta, un rockero del tipo Televisa, con peinado de peluquería y actitud de rock comprada en el mall.
Los principales perjudicados de la programación fueron los que dieron el mejor concierto: Los Jaivas. La legendaria banda subió al escenario a las 00:30, cuando quedaba la mitad del público que vió a los demás grupos. Para variar, dieron un concierto excepcional aunque entendible y lamentablemente corto. Siete canciones: Aconcagua, Arauco Tiene Una Pena, Mira Niñita, Hijos de la Tierra, Sube A Nacer Conmigo Hermano, Mambo de Machaguay y Todos Juntos. El punto más alto de un Festival que dejó gusto a poco.
bonustrack Jorge González generalmente se las ingenia para destacar del resto. Y aunque ya nadie se sorprende cuando toma el micrófono para despotricar contra lo que sea, siempre que lo hace todos guardan silencio esperando una frase que arme alboroto a nivel nacional. Claro que esta vez su declaración más lúcida vino después de tocar una errática versión de Arauco Tiene una Pena de Violeta Parra. Apenas terminó la canción, dijo: “Es increíble que después de tantos años tocando la guitarra… todavía no aprenda”. Todos estuvimos de acuerdo.
Santiago Rock
Nómina de Artistas
Uruz
Primavera de Praga
Sergio Lagos
1945
Los Miserables
Jorge González
De Kiruza
Los Tres
Francisca Valenzuela
Gonzalo Yáñez
De Saloon
Los Jaivas
November 4th, 2008 at 11:03 pm
Opino lo mismo, aunque menos mal llegué tarde y no vi a ese atorrante de Yañez, solo fui por los Jaivas!