1000 Record Covers

Aunque este libro no es una publicación reciente, cuando lo tienes en tus manos entiendes que su novedad radica en que cada vez que lo abres tú decides qué libro vas a leer.

Cuando recibí 1000 Record Covers, lo primero que me pregunté fue cuál habría sido el criterio para seleccionar las carátulas. Lo que me llevó a la conclusión de que el término “selección” no resulta apropiado para hablar de este libro. En estricto rigor, seleccionar es el acto de elegir a una o varias cosas entre otras, separándolas de ellas y prefiriéndolas. Sin embargo, es importante que a eso se le sume un criterio, un punto de arranque determinado con una intención que le otorgue a la selección en cuestión un valor agregado, más que el simple número, más que la cantidad. Y 1000 Record Covers es eso. Una cifra. Nada despreciable por lo demás, pero un conjunto cuantioso antes que todo; con esto no quiero decir que no sea un libro recomendable aunque sí aclarar lo que no es. Dicho esto, veamos de qué se trata entonces.

1000 Record Covers da la impresión de estar dividido en tres secciones, ya que comienza con una breve reseña (en inglés, alemán y francés) sobre la escena del pop y el rock en la década del ‘60. Luego un segundo escrito acerca de los años ’70 y, finalmente, un tercero correspondiente a los años ’80 y ’90. Digo que da la impresión de estar divido en secciones porque, realmente, no lo está. Los textos no implican una relación directa con la elección de carátulas y muchas veces aparecen discos de los ’60 en la “sección” de los ’70, así como en la de los ’80 y ’90 hay de los ‘70. Y que no incluya un índice sino un listado alfabético de los álbumes seleccionados es evidencia de ello.
Está claro que éste es un libro para mirar. Su título anuncia que lo que importa aquí son las imágenes y por lo mismo es de esperar la brevedad y la escasa importancia de los textos, sobre todo al ser Taschen una editorial que se caracteriza por poner todo su énfasis en el aspecto visual con imágenes de excelente calidad que abarcan todo el protagonismo, quedando muchas veces los escritos en segundo plano. Por ello, el modo de enfrentarse a un libro como éste es muy distinto al de uno tradicional. Básicamente, porque la escasa presencia de textos no sugiere en modo alguno cómo leerlo; de hecho, podrían no estar. Sin embargo, el tema aquí es que las imágenes también se leen. Quizá esto suene muy obvio, pero lo cierto es que no siempre tomamos conciencia de que al observar imágenes no sólo las miramos, sino que además las leemos. Así, puede resultar algo curiosa la idea esbozada al principio de que cada vez que lo abras eliges qué libro leer. Dado que aquí las protagonistas indiscutibles son las imágenes, utilizar el verbo mirar pareciera más apropiado; sin embargo, al enfrentarnos a imágenes de este tipo también las estamos leyendo.
Siempre he pensado que parte de la percepción visual implica que inconcientemente, somos capaces de identificar una serie de signos que nos permiten realizar una lectura de cada imagen (independiente de que ésta tenga información como el nombre del artista, grupo, disco, o canciones incluidas). Respecto a los álbumes que no poseen texto alguno, de todos modos realizamos una “lectura visual”. Es lo mismo que haces cuando estás frente a un cuadro, cuando ves un video musical o, incluso, cuando te encuentras con alguien. En este último caso, el tono de su voz, su ropa, su manera de caminar, sus gestos corporales o la expresión de su rostro te indican una serie de datos que rápidamente tu cerebro procesa para luego interpretar como un determinado mensaje. Con un cuadro o una obra de arte cualquiera -aunque seas de los que se declaran ignorantes en el tema- sin saberlo la estás leyendo, así ésta te parezca horrible, interesante, ajena, complicada, aburrida, encriptada o simplemente bonita. El asunto aquí es que con 1000 Record Covers ocurre lo mismo.

Como mencioné anteriormente, las carátulas pertenecen a los géneros del pop y el rock, así que si esperabas algo de jazz, folclore, clásica, o cualquier otro estilo, te desilusionarás. También te llevarás una decepción si creías que se trataba de fotos de álbumes seleccionados y organizados en base a su calidad ya sea musical o visual. A veces las carátulas aparecen agrupadas por artistas; a veces lo están por subgéneros y, muchas veces, simplemente, por la similitud entre las fotografías -forzando en algunos casos estas semejanzas a un grado algo absurdo-. Ahora bien, son precisamente estas características de 1000 Record Covers las que te dan la posibilidad de ir un paso más allá y aprovechar de darle rienda suelta a tu imaginación para decidir en cada ocasión cómo lo vas a leer, cómo lo vas a mirar esta vez. Puedes centrarte en la evolución que ha sufrido el diseño de las carátulas desde los años ’60 hasta ahora, o buscar sólo los álbumes que te gusten por su estilo musical, o en los que encuentres realmente lindos o, por el contrario, fijarte en los horrores que también aparecen. Puedes recordar lo significativo que quizá sean ciertos discos para ti o decidir bajar alguno por el simple hecho de que su carátula te llamó mucho la atención (estoy segura que más de una vez muchos han comprado un álbum sólo por su tapa). Éstos son sólo unos cuantos ejemplos, las posibilidades son muchas, casi tantas como el mismo título del libro… Y considerando todas las carencias que una publicación de estas características presenta en cuanto a su estructuración y a la ausencia de una base estética de peso que sustente la selección, ésa es la mejor lectura que se puede proponer. La de leer-mirando. Tú eliges.

bonustrack Si eres de los que realmente disfrutan con esa obsesión por enumerar y clasificar cosas en grandes cantidades, te alegrará saber que Taschen tiene bastantes títulos similares: 1000 Chairs, 1000 Signs, 1000 Tattoos, 1000 Nudes, 1000 Extra/Ordinary Objects, 1000 Lights (vol. 1 y 2), 1000 Families, 1000 Pin-Up Girls.
Otras editoriales también se han entusiasmado con la exorbitante cifra. Así, Könemann editó 1000 Obras Maestras de la Pintura Europea; Index Book se anota con 1000 Diseños Comerciales, 1000 Ideas Gráficas y 1000 Bolsas, Etiquetas y Adhesivos y la editorial Gustavo Gili publicó 1000 Diseños con Tipografía y 1000 Graffitis.

2 comentarios en “1000 Record Covers”

  1. Carlos dice:

    Es un libro extraordinario. No sólo nos transporta a momentos mágicos de la historia de la música. También nos pone en contacto con la moda, el diseño y la estética de la época. La industria de la música es lo más parecido a los mecenas del renacimiento. Ha sido la ventana para que fotoógrafos, gráficos, ilustradores y artistas de todo tipo se den a conocer. Un gigantesco mural con una infinita diversidad expresiva.

    Es verdaderamente lamentable que los libros de Taschen sean tan caros en nuestro país. En el mundo normal, son, de hecho, considerados baratos.

  2. Rodrigo Hurtado dice:

    Cierto,

    a bajar el precio de los libros!!!!!

    … y los discos!

Deja un comentario