The Hives en Teatro Caupolicán

El quinteto sueco The Hives debutó en Santiago de Chile veinte minutos después de que sonó el pitazo final del partido en que la selección local de fútbol derrotó a Colombia, en un encuentro válido por las clasificatorias al mundial. Quizás por eso cuando empezó el concierto todavía faltaba que entrara casi un treinta por ciento del público, el que llegó hasta el teatro con el sabor fresco de la goleada y seguramente durmió soñando con aplausos, goles y rocanrol.

Reconozco que cuando pasé el control de la puerta escuché el coro de Main Offender y pensé “oh no, empezaron sin mí”. Luego me enteré de que era la segunda canción, que la cancha ya estaba cerrada (la entrada era general) y que lo primero que tocó la banda de los hermanos Almqvist en Chile fue Hey Little World.

Vestidos más de negro que de blanco y con el mínimo de recursos pirotécnicos – sólo un juego de luces básico dirigido con buen gusto -, The Hives demostró que lo de ellos no es la apatía o el desgano, dando todo lo que tienen sobre el escenario. No me parece menor; sobre todo, luego de haber visto a decenas de bandas (Interpol, The Killers, etc) que venían con cartel de plato fuerte y dejaron gusto a canapé. Y es que a diferencia de los que salen a escena para cumplir con lo mínimo, el quinteto de Fagersta entrega exactamente lo que se ve en sus videos y en sus presentaciones en los grandes festivales internacionales. Y eso se agradece.

Más que entrar en el detalle de describir el concierto según el orden cronológico de sus canciones y acontecimientos (que más abajo se pueden deducir con el setlist) me quiero detener en un hecho que a simple vista parece básico, pero que muchas veces es dejado de lado por la crítica especializada: los conciertos son para la gente a la que le gustan los grupos. ¿Por qué digo esto? Porque a veces se nos olvida que así como a las salsotecas van los salseros, a The Hives van los fanáticos de The Hives. Y desde ese punto de vista creo que esta banda en particular hizo bastante más por su fanaticada que muchos otros que miran con indiferencia a su público, tocan sin transpirar, cobran una millonada y se van para la casa pensando que son lo mejor que dio el mundo. Este no fue el caso. Fue un concierto corto, pero no uno mezquino, con esa cuota extra de emociones que supera lo estrictamente musical.

Los que querían ver a The Hives pudieron hacerlo en su mejor momento. Los que privilegiaron el fútbol, probablemente, festejaron con asado y cerveza. Los que se fueron sin entender de qué se trataba quedaron con tarea para la casa y los que a la salida del teatro dijeron “valió la pena”, seguramente, transmitieron toda la semana con cinco músicos de Fagersta, Suecia, quienes una noche de septiembre vinieron a justificar su condición de excelente banda en vivo.

bonustrack Aunque fue uno de los mejores en el recuento final, el baterista Chris Dangerous protagonizó la gran descoordinación musical de la noche al fallarle a las matemáticas, dando un baquetazo de más en la intro de Two-Timming Touch And Broken Bones. Siguiendo la clásica rutina del cantante que cuenta “two!” y la banda que toca dos notas y luego “three!” y tocan tres y así sucesivamente, The Hives estaba dando una correcta muestra de coordinación hasta que a la cuenta de diez el baterista dio… once golpes. Todos sus compañeros lo miraron con una sonrisa cómplice.

Setlist

01 Hey Little World
02 Main Offender
03 Try It Again
04 A Little More For Little You
05 Walk Idiot Walk
06 A.K.A. I-D-I-O-T
07 untitled
08 Won’t Be Long
09 Die, All Right!
10 Diabolic Scheme
11 You Dress Up For Armaggedon
12 Two- Timing Touch And Broken Bones
13 Return The Favour
14 Bigger Hole To Fill
15 Hate To Say I Told You So
16 Tick Tick Boom

The Hives

Howlin’ Pelle Almqvist voz
Nicholaus Arson guitarra
Vigilante Calstroem guitarra
Dr. Matt Destruction bajo
Chris Dangerous batería

Fotos Por Felipe Carrasco

Deja un comentario