Groove Armada en Arena Santiago

Pasar por viernes es una tarea complicada para cualquier martes. Pero bastó que el dúo británico Groove Armada hiciera sonar los primeros acordes de su repertorio, para que las cerca de cuatro mil personas que llegaron hasta Arena Santiago olvidaran calendarios, compromisos y horarios para disfrutar de uno de los shows electrónicos más famosos del planeta.
La presentación de Groove Armada fue un concierto/fiesta. Un tipo de evento que combina elementos de ambos mundos y los revuelve en una vitamínica mezcla, donde el público es mitad espectador y mitad actor de un happening musical que gira en torno a los prestigiosos productores/dj’s Andy Cato y Tom Findlay. El detalle no es menor, porque la única forma de vivir un show de estas características es siendo parte de el. Aquí no sirven las posturas distantes y empaquetadas que centran la atención exclusivamente en lo que está pasando sobre el escenario, ya que esa es sólo la mitad del espectáculo. La otra parte, la que marca la diferencia entre un concierto electrónico y un recital tradicional es la actitud del público. Porque, a pesar de que la gente se pare mirando hacia el escenario como en cualquier concierto, lo que la mayoría quiere es dar la vida bailando, como en cualquier fiesta. Y aquella pequeña diferencia marca un mundo de distancia a la hora de enfrentarse a un evento de este tipo.
El repertorio se paseó por los momentos más prendidos de la carrera del dúo londinense lo que, para muchos que esperaban oír el lado más íntimo de Groove Armada puede haber resultado una pequeña desilusión. Para saciar las ganas de oír melodías de toque nostálgico hubo que conformarse con el trombón glorioso de At The River y con My Friend. En general, la propuesta de GA sugirió ajustar el switch al lado bailable de un set que se concentró en Superstilyn’, I See You Baby, Get Down, Love Sweet Sound y Song 4 Mutya (Out Of Control). Quizás por eso cuando el concierto/fiesta de Groove Armada terminó y buscaba la palabra precisa para definir el espectáculo, lo primero que se me venía a la mente era entretenido. Y aunque en principio rechacé el término, ya que este no figuraba entre los adjetivos que me parecían adecuados para definir un concierto, comprendí que en este caso “entretenido” es igual a “notable” porque, en resumen, la música estuvo bien, asi como el sonido y las luces; y aunque ninguna canción me puso los pelos de punta, Groove Armada fue capaz de convertir una noche de martes en el mejor de los viernes. Y ese es el mejor ejemplo de aquello que puede definirse como “la magia de la música”.
bonustrack Cuando supe que Groove Armada iba a tocar en Arena Santiago temí lo peor. El recinto enclavado en el corazón del parque O’Higgins tiene capacidad para 15.000 personas y resultaba evidente que el dúo londinense (considerando el precio y el día del concierto) con suerte llegaría a las 5.000. Imaginaba miles de butacas vacías, un eco espantoso y un amargo sabor a pueblo fantasma. Pero aquello no ocurrió. Para mi sorpresa, las galerías del teatro fueron cubiertas por unos toldos que achicaron el recinto y permitieron una adecuada calidad de sonido. Gran acierto de la organización que, además, atinó en mover el vip hacia atrás de la cancha permitiendo que adelante estuviera el público más prendido y que los que quisieran exclusividad pudieran ver el show desde una posición excelente aunque no protagónica porque a fin de cuentas, como en casi todos los vips, ahí se miraba mucho y se bailaba poco.



May 7th, 2008 at 5:25 pm
El show estuvo increíble. Quizás podrían haber sonado un poco más fuerte.
Cuando terminaron de tocar me quede con la sensación de poco. Quería más, me faltaron tema, lo encontré corto.
El repertorio final prendió a todo el mundo y parecía que el recital iba a terminar en fiesta. Pero se acabo Groove Armada y la gente se fue. Solo quedaron los universitarios más prendidos dispuestos a faltar a clase por un pirateo de martes por la noche.
Fue un bonito show, siempre va a ser bueno tener a Groove Armada en un escenario. Pero para mi es inevitable comparar el espectáculo vivido en Chile con las fiestas que me toco vivir en Inglaterra, donde todo el mundo baila hasta que cierran el local. Claro que los ingleses usan más droga que alcohol y eso influye bastante en el ambiente para una fiesta electrónica.
Buenas fotos y gracias por la invitación.
n.a.c.h.o