Björk en San Carlos de Apoquindo

La cantante/compositora islandesa Björk visitó por segunda vez Santiago de Chile para presentar su sexto disco de estudio titulado Volta. Lo hizo en las alturas precordilleranas de San Carlos de Apoquindo, dando vuelta el estadio para ubicar el escenario de costado y acercarse lo más posible a un público que la esperaba como si no hubiese venido nunca antes.

Un premio. Eso fue lo que pensé en más de una ocasión. Al principio, en la mitad y al final del concierto. Un merecido premio.
El espectáculo de Björk es tan incontrarrestable que resulta difícil mantener la postura del comentarista y crítico. Decidí, por esta vez, redactar la columna como fan en parte porque no me quedó otra opción. Iba a sonar como fan aunque tratara de parecer frío y distante.

La islandesa plantea una propuesta musical que fusiona electrónica, folcklore, rock y música de cámara en un formato único, original y finísimo. Björk ofrece todo lo que se le puede pedir a un concierto: buen sonido, buen repertorio, buena puesta en escena, capacidad de reinvención, capacidad de sorpresa, combinación de estilos y ejecución impecable.
En primer plano su voz y su figura descalza enfundada en un traje de mil colores. Detrás de ella una banda de vientos compuesta por elfos celestiales llamados The Icelandic Wonderbrass. Un baterista certero. Artefactos de ultratecnología liderados por el ReacTable. Bits y bases. Análogo y digital. Ying y Yang.

No exagero si digo que es uno de los mejores conciertos que he visto en mi vida. La noche anterior vi a The Chemical Brothers y estuvieron fantásticos pero lo de Björk fue diferente porque, básicamente, ella es diferente. Y lo más sorprendente de todo es que Björk siempre se las ingenia para ser distinta a Björk. La islandesa es capaz de reversionar su música de una gira a otra, pasar de cuerdas a vientos, de coros a máquinas, de una versión extraordinaria a otra versión extraordinariamente diferente.

¡Qué manera de cantar! Por mucho que uno suba el volúmen de la radio será imposible que la voz de Björk suene como logra hacerlo en vivo. Emociona. Para los pelos, es de una potencia impresionante, de una sensibilidad diferente y un tono inimitable. ¿Sueno a fan? Trato de ser lo más objetivo posible. No tengo posters de Björk en la pared aunque al final del concierto pensé en poner uno, con eso lo digo todo.

¿Algo malo? Quizás fue demasiado corto. 19 canciones. Una hora y veintiseis cronometró un amigo. No tan corto en realidad. Duración promedio pero gusto a poco. Quizás también hubo poca interacción con el público. “Gracias” fue lo único que Björk dijo entre una canción y otra usando el acento español más esquimal posible.

bonustrack Nunca he estado muy de acuerdo con que se divida la cancha en los conciertos. No lo encuentro democrático. Eso de que adelante los que más pagan y atrás el público general me parece una medida que sabotea el espectáculo desde más de un punto de vista. De partida no están adelante los más fanáticos, los que dan todo por el artista y son capaces de bancarse horas de espera contra la reja para ver lo más cerca posible a sus heroes. Ellos son quienes le dan ambiente a los conciertos y los que prenden a los músicos con aliento, sudor y vida.
No digo que en “cancha vip” no haya fanáticos. Si los hay. De hecho yo estaba ahí. Y con entrada pagada (que dolió bastante, por lo demás). Pero tardé poco en darme cuenta que a mi alrededor había muchos que, en realidad, no estaban tan interesados en el concierto como manifestación musical sino como reunión social. Y eso es lo que la gente que está contra la reja no perdona. Menos si los que están adelante se paran arriba de las sillas y no los dejan ver nada.
Por eso, cuando Björk gritó “Viva la Revolución!” en la antesala de Declare Independence y la gente derribó la reja que separaba las canchas para invadir el sector preferencial sentí placer y me invadió una poderosa sensación de justicia. Y aunque de justicia hubo poco, porque fue la última canción, sentí que el gusto había valido la pena. Nunca esperé que Björk fuera a vestirse de agitadora social y me sorprendió gratamente el fomento al despelote.

Setlist

01 Brennið Þið Vitar
02 The Anchor Song
03 Unravel
04 Hunter
05 The Pleasure Is All Mine
06 Come To Me
07 Jóga
08 Who Is It
09 Desired Constellation
10 Earth Intruders
11 Army Of Me
12 Innocence
13 I Miss You
14 Bachelorette
15 Five Years
16 Wanderlust
17 Hyperballad
18 Pluto
19 Declare Independence

6 comentarios en “Björk en San Carlos de Apoquindo”

  1. Iván dice:

    Exacto.
    Pareció corto, gusto a poco, habría querido escuchar muchas otras canciones en vivo.
    Pero ya pasó.
    Buena puesta en escena, un gran grupo de bronces, Mark Bell sólido y ELLA como siempre: impecable, gélida, hermosa.

  2. Camila dice:

    jajaj me sacaste más de una risa leyendo esto…describiste muy bien todo lo que ese sicodélico día sucedió….yo también estaba en cancha y cuando bjork alento el caos…salí corriendo como enajenada al VIPSS PLATINUM…me perdí de mis dos amigas…hasta que llegué al escenario y quedé boba mirandola….es extraño…lo que ella causa….sólo recordar Hyperballad se me erizan los pelos….ojalá venga antes de que pasen otros nueve años….

    chao

  3. Locopip dice:

    Es bastante difícil como dice el señor Hurtado en su comentario despegarse del fan que uno es. Pero como no soy el titular de la página lo haré.

    Inolvidable, esa es la palabra que describe este recital.

    Bjork, es una chica inigualable y es por eso que dentro de sus veintitantos años de carrrera (sin contar sus grabaciones de niña) y tomando en cuetna a sugar cubes, nadie a podido ni siquiera imitarla, ya que sonaría irrestrictamente a una copia barata, y cuando digo barata es por ser buena onda.

    Como dice nuestro columnista, la fusión de estilos en forma perfecta hace que afloren cada uno de los sentimientos que más ocultos tenemos y cuando se escucha su voz, es en verdad el mejor orgasmo.

    Bjork, genial… tanto que despues del recital, me puse a contar cada uno de los recitales que habia ido este año… fueron al rededor de 60 y este sin duda fue el mejor del año.

  4. ticha dice:

    Yo me considero fan y estaba delante de la reja, y la verdad habría adorado que: o no hubieran sillas o las utilizaran para sentarse.
    Me encantó tu relato, me sirvió para reconocer todo aquello que dejé empañar por el gusto a poco con que me quedé.

    Salu2.

  5. plaxtonpass dice:

    Bjork pa la jat…..

  6. Sjón dice:

    hola despues de todo este tiempo explico
    jamas no dejaron pararnos en las sillas yo estaba en segunda fila en vip top y las personas que estaban conmigo eran igual de fanaticos que yo
    de hecho siempre hubo locura y baile y euforia es lamntable que algunas personas de mas atras se pararan en las sillas , a nosotros no nos dejaron
    de iguyal manera no habia necesidad de esto ya que se veia bien, cuando empezo el el final y que los de cancha empesaron a filtrarse pues ellos traian una revolucion que hasta a mi me hicieron saltar mi fila he ir a saltar al lado del escenario creo que el concierto estuve genial pleasure is all mine estuvo algo desafinada y la bjork tenia como una cara de enojo o no se si eran por las fotos bueno no sonrio mucho como en otras presentaciones que he visto , pero si estuvo muy bueno

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