The Evens en Galpón Víctor Jara

El dúo formado por Ian Mackaye y Amy Farina presentó su “quiet show” ante cerca de 500 personas en el íntimo reducto de Plaza Brasil. El ex Fugazi y Minor Threat propuso un concierto de pocos decibeles y muchas palabras ante un público que no logró conectarse con el espectáculo del modo que el calvo cantante esperaba.
Lamentablemente no alcancé a ver telonear a Perrosky. Hace poco fui al lanzamiento de El Ritmo y La Calle en SCD y andaba con ganas de verlos de nuevo pero no pude llegar a tiempo porque venía del teatro Caupolicán y Milton Nascimento se había alargado más de la cuenta. Según lo que me contaron Perrosky estuvo bien.
Entré al Galpón Víctor Jara cuando The Evens tocaba su primera canción y no dejó de llamarme la atención la gran cantidad de público que había ido a verlos. A pesar de que el galpón es bastante pequeño y llenarlo no aparece como una tarea difícil me sorprendió que hubiese más gente que cuando tocó Marky Ramone. Es cierto que Ian Mackaye es un referente incuestionable para muchos pero estoy seguro de que ni los organizadores esperaban que llegara tanta fanaticada.
Un par de lámparas y otro par de parlantes con pedestal eran lo único que ambientaba el escenario. Sencillo, sobrio y sin elementos distractores, todo parecía preparado para que la principal atención de la noche estuviese en la propuesta musical proveniente de la guitarra de Mackaye y la batería de Amy Farina. Pero no fue tan así.
La presentación de The Evens estuvo marcada por lo bajo del volumen y eso, para bien o para mal, hizo que el show de la banda fuera diferente a lo que se acostumbra en un concierto de rock. Estaba tan bajo el sonido que si querías conversar con la persona de al lado podías hacerlo y eso, a la larga, es lo que irremediablemente comenzó a pasar. Y no fue culpa del público. Muchos aprovechaban de comentar el recital en directo, otros hablaban de cualquier otra cosa y los que querían oír a la banda en paz tenían la única opción de ir lo más adelante posible porque atrás del galpón se escuchaba poco y nada de música. Si agregamos que (poses de lado) eran pocos los que conocían bien el repertorio de The Evens, la reacción del público pareció lógica y los principales responsables de que eso pasara fueron los dos que estaban sobre el escenario y su sonidista.
El repertorio de la banda abarcó lo más granado de sus dos álbumes disponibles (The Evens de 2005 y Get Evens de 2006) en versiones bastante rockeras pero, perdón por lo majadero, que no se escuchaban mucho. Como músicos nada que decir, coordinados, creativos, afiatados, manejando a la perfección los momentos de cada canción. Ian Mackaye encorvado sobre su guitarra, poniendo caras de loco y manteniendo de milagro el equilibrio sobre su silla mientras Amy Farina recorría toda la batería con su particular modo de intercalar golpes. Quiero detenerme en ella un poco. Aparte de que Farina tiene un estilo particularmente propio para tocar y una voz nada de despreciable, en la presentación del pasado jueves tuvo la oportunidad de lucir un rol bastante protagónico debido a que su instrumento se comía al de Mackaye y su voz también. La que rockeaba era ella y aunque quizás su batería pasaría desapercibida en cualquier otro grupo, en el modelo de The Evens adquiere un rol tan gravitante que equipara su presencia con la de su mucho más famoso compañero (todo lo contrario a lo que ocurre en The White Stripes donde Meg es sólo comparsa de Jack).
Ian Mackaye bien en su labor de “cara del grupo” aunque quizás demasiado extenso en su discurso. Digo quizás porque para muchas personas es importante escuchar lo que Mackaye tiene que decir y porque él siempre ha sido así. Su discurso es parte de su música y si quieres verlo en vivo tienes que estar dispuesto a escuchar lo que piensa. A mi, personalmente, me tenía podrido. Y no es sólo Mackaye. Hace tiempo que estoy aburrido de eso. ¿Por qué los artistas extranjeros creen que tienen el deber de venir a contarnos cómo vivir o pensar? Disculpen, pero creo que en esta parte del mundo manejamos los problemas de mucho mejor forma que los gringos y, por último, si nos interesa algún tema en particular tenemos Internet u otros medios para informarnos de cualquier cosa. Por mi que se concentren en tocar, que vengan a darnos la mejor experiencia musical posible y que dejen que sus canciones hablen por ellos, Y les aseguro que la letra de una canción es mucho más poderosa que una prédica de mal momento. Es una opinión personal y probablemente tiene mucho que ver con que venía llegando de Milton Nascimento (otro que también predica) y quería sacudirme un poco el letargo de su música con un poco de rock. Y de rock encontré poco, por eso mismo sentí un profundo desagrado al escucharlo hablar, hablar y hablar.
Independiente del sonido y el discurso creo que la presentación de The Evens fue buena y estuvo a la altura de sus discos. No hubo nada nuevo ni revolucionario pero, cuando tocaban, salieron bien parados frente a una audiencia que los trató con indiferencia. Me parece que a nivel de propuesta musical les falta bastante para ser sobresalientes, creo que Mackaye podría intentar algunas canciones en bajo en lugar de las guitarras con poca polenta que acompañan a ratos a Amy Farina, sobretodo considerando que estuvo casi 5 minutos hablándonos de sus teorías acerca de la música con más de algún cliché y como si hubiese que explicarnos algo. Si la música es el tema: toca y vuélanos la cabeza. Si no puedes hacerlo no nos vengas con cuentos.
bonustrack Nadie pudo quejarse de haber llegado a su casa con el oído acoplando. Eso fue lo mejor del “quiet show” y se agradece la consideración de parte del sonidista. Lo que vendría bien en el Galpón Víctor Jara es un buen sistema de ventilación ya que vi a un par de personas desmayarse debido a lo pesado que estaba el aire en la parte de adelante, y eso que como el concierto no prendió nadie estaba apretando. Ojo con eso.
April 17th, 2007 at 11:24 am
Desde el próximo recital… bonustrack tendrá fotógrafo… lo prometo.
Es la deuda de chile.
Locopip
April 17th, 2007 at 2:29 pm
Me parece EXTRAORDINARIO
May 14th, 2007 at 3:04 am
Negro, me dijiste que tu opinión del concierto era opuesta a la mía, y vaya que lo es!
Puede ser porque, los meses previos al concierto, le di como caja a los dos discos y en verdad me fascinan, pero encontré que tocaron impecable (que no igual: la versión “en vivo” fue mucho más agresiva que los discos, sobre todo la voz, la guitarra y los alargues de McKaye) y el volumen estuvo bien. Creo que el público se portó pésimo y mi teoría es que simplemente no los conocían. Probablemente muchos fueron esperando Fugazi o Minor Threat (de hecho lo pedían tanto que McKaye se terminó enojando!).
Sobre lo del speech político y la música: toda la carrera de McKaye ha sido la unión de su política y su música. Las letras de The Evens son totalmente contestatarias (”All These Governors”, “Dinner with the President”, etc) y era de esperarse que hablara algo al respecto. Al fin y al cabo es Punk, y no sólo Punk por la forma y el sonido sino que del de verdad, ese Punk comprometido con su ética y su causa. Me parece que el argumento de “que se dedique a darnos una experiencia musical y punto” limita a la música. En mi opinión, la música no es sólo sonido sino que también discurso, punto de vista, etc.
Con esto no quiero decir que todos los músicos debieran hacer política, o que sólo el Punk es válido, pero si que pienso que el show de The Evens fue absolutamente consistente con la parada de sus autores y que el público simplemente no sabía a dónde iba, y se farreó a una tremenda banda y un tremendo músico.
May 14th, 2007 at 3:11 am
… Pero, por supuesto, esa es sólo mi opinión
Sorry por lo largo.
May 14th, 2007 at 12:04 pm
El discurso y el punto de vista es fundamental en la música. estoy totalmente de acuerdo.
Claro que adquiere mayor fuerza cuando es parte de la música, es decir, cuando letra y música se funden hasta conformar un himno estremecedor como Ohio, Masters Of War o Holidays In The Sun. En ese sentido The Evens estuvo bien.
Lo malo fue que Mackaye habló mucho sin guitarra, así como “a título personal”, como si se tratara de una conferencia de prensa.
Quizás no era mi día para escucharlo, quizás no era su día para hablar.