Perrosky en SCD

A pesar de que las canciones del disco hace tiempo formaban parte del repertorio en vivo de Perrosky nadie quiso perderse el debut formal de El Ritmo y la Calle. El dúo integrado por los hermanos Alejandro y Álvaro Gómez lanzó oficialmente la placa en una repleta sala S.C.D. con una presentación sólida de blues-rock/folk tocado a la antigua y más de un invitado sorpresa.

La primera vez que escuché El Ritmo y La Calle me quedé pensando en lo bien elegido que estaba el nombre del disco. Los ríos Mapocho y Mississippi aparecían como dos brazos hermanos surgidos de un gran torrente musical que en algunos sectores revuelca a Víctor Jara con Robert Johnson y forma un remolino de blues chileno mejor logrado que nunca antes. Lo simple de su sonido y lo poco pretencioso de los arreglos permitieron a Perrosky registrar un disco que suena honesto, hecho por personas de carne y hueso, y ese era precisamente, uno de los principales argumentos que hacían imperdible este lanzamiento y lo transformaban en la ocasión ideal para ver el material tocado formalmente por primera vez.

La presentación comenzó con Héctor, el Chubby Checker chileno, mandándose una serie de versiones a capella de los clásicos de los sesenta que Jive Bunny & The Mastermixers desempolvaron en 1990 en forma de megamix, entre ellas destacaron Carol, Let’s Twist Again, The Twist y Rock Around The Clock. El artista, que es no vidente y canta en el Paseo Ahumada del centro de Santiago se fue ovacionado tras los cerca de diez minutos que estuvo rompiéndose la voz sobre el escenario bien secundado por las palmas del público y el profundo bombo que el mismo hacía sonar en su panza. En ese momento pensé que, tal como en el disco, habría más de alguna otra intervención de artistas callejeros entre las canciones. No pasó, y fue tal vez por eso que la actuación de Héctor se alargó tanto en comparación a su intervención en El Ritmo y La Calle.

Perrosky subió al escenario en la primera de sus versiones. Alejandro Gómez, Perrosky en persona, con la de palo para interpretar El Pobre Diablo y Lagonías, las dos canciones que rescatan con mayor fuerza el folckore nacional en el disco. Silencio absoluto, voz emotiva, un par de pifias con las cuerdas, gente que todavía entraba a la sala y un aplauso cerrado para coronar el comienzo del show y el ingreso de Álvaro para ocupar la batería. Por los parlantes asomaron los versos de los raperos de micro que abren el álbum mientras Álvaro aún se acomodaba y Alejandro se vestía de guitarra eléctrica para pulsar los acordes de Abajo, Revólver, Olvídate y Si Tú Pudieras. El show de la banda siguió desarrollándose en base al disco más la inclusión de un par de temas antiguos. Así fueron pasando La Muñeca, A.M. (el primer single del álbum), Donde Paro Donde Voy, El Ritmo, Lejos…, Piano y Lo Que Te Dan en versiones casi calcadas a las de El Ritmo y La Calle.
Alejandro lucía todos sus dotes de guitarristas variando de estilo en cada tema e intercalando arpegios, rasgueos y punteos que permitían a los slides y acordes bluseros convivir con el sonido indie y el fraseo proviniente de los cités capitalinos. Álvaro en la suya, realizando variadas combinaciones de golpes sobre su sencilla pero rendidora batería y ayudando a su hermano a mantener la línea cuando la música lo hacía cerrar los ojos y extraviarse un poco del ritmo base de las canciones.

Perrosky no es de esos grupos de impecable ejecución, que no le fallan a ninguna nota y deleitan al público con pulcritud milimétrica. Lo de ellos va por el feeling, la vida y muerte sobre el escenario, el rock and roll en expresión nativa, la firme, la auténtica, la misma que en otros estilos proponen Lalo Parra o Mauricio Redolés. Las perdidas y las pifias de ejecución pasan a segundo plano acalladas por el desborde de realidad que existe dentro del show. Así lo recalcó Alejandro luego de tocar Olvídate y recibir los vítores del público “Esa no salió muy buena, no están obligados a aplaudir” dijo mirando a las butacas, la gente aplaudió igual. Quizás ese sea el ejemplo que mejor resume lo que pasa con un grupo que suena tan propio y auténtico como este.

bonustrack Dos de los temas interpretados contaron con la participación de invitados especiales. En El Tránsito subieron al escenario Gonzalo Planet (Matorral) y una cantante invitada, proveniente de Quinta Normal, que además los acompañó en el tema de cierre. Otro que subió al escenario fue Leo Quinteros para acompañar a Alejandro tocando el piano en la canción que cierra el disco, la bellísima El Piano de Omar.

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